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¿Te acuerdas de tu Egipto?

  • Foto del escritor: Lidia Montero
    Lidia Montero
  • 12 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Lectura bíblica sugerida: Éxodo 6:6–7; Deuteronomio 8:11–14


Versículo clave:

«Yo soy Jehová; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto… y os tomaré por mi pueblo, y seré vuestro Dios.» (Éxodo 6:6–7)


Reflexión:

Antes de hablar del becerro, hay algo que no podemos olvidar: Egipto y la salida de Egipto. Dios no se presentó a Israel como un desconocido. Se reveló como el Dios que ve la esclavitud, escucha el clamor y actúa con poder. Les dijo: “Yo los sacaré… los libraré… los redimiré… los tomaré por mi pueblo”.

No solo los sacó físicamente: lo hizo con mano poderosa, con señales sobrenaturales, con misericordias clarísimas. Plagas que no tocaron su casa, el mar abierto, columna de fuego, nube de día, provisión en el desierto. Cada detalle mostraba: “No son cualquier pueblo, son MÍOS”.

Pero aunque Dios los sacó de Egipto, el chip de Egipto seguía dentro de ellos. Habían visto la idolatría, los dioses de piedra, los rituales… y ahora caminaban con el corazón mezclado: un Dios verdadero afuera, pero muchas imágenes y costumbres viejas por dentro.

También a nosotros el Señor nos ha sacado de nuestro “Egipto”: pecados, ataduras, formas viejas de pensar, huecos que intentábamos llenar con cualquier cosa. Pero eso no significa que automáticamente se nos borran todos los reflejos de esclavos. A veces seguimos caminando con los ojos turbios, con hábitos y amores que no terminan de alinearse con Él.

Dios nos recuerda nuestra historia de redención no para avergonzarnos, sino para que no olvidemos quién fue el que nos sacó, y quién debe seguir siendo nuestro Dios en el camino.


Reflexión para hoy:

Recordar tu “Egipto” no es vivir en culpa, sino reconocer la gracia. Es volver a ver la mano que te sacó, para que no vendas tu corazón tan fácil a otros “dioses” de turno.


Preguntas para profundizar:

  1. Si tuvieras que describir tu “Egipto” en una frase, ¿qué dirías que fue lo más marcado de esa vida sin Dios?

  2. ¿De qué maneras notas que todavía te salen “reflejos de esclavo” (formas viejas de reaccionar, de pensar, de buscar refugio)?

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