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Dios no tienta; Dios da

  • Foto del escritor: Lidia Montero
    Lidia Montero
  • 5 ene
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica breve :

  • Santiago 1:13–15 (RVR1960) — “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios…”

  • Santiago 1:17 (RVR1960) — “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto…”


Lecturas de apoyo:

  • Juan 10:10 — “Yo he venido para que tengan vida…”

  • Santiago 3:17 — “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura…”


Reflexión sencilla (más profunda):

Hay batallas internas que son silenciosas, pero fuertes. Tentaciones que no se anuncian; se disfrazan. Y en esos momentos, una de las mayores trampas es confundir la fuente. Culpamos a la gente alrededor, culpamos la misma situación, y muchas veces culpamos a Dios confundiendo prueba con tentación y decimos que Dios nos tienta, pero no, Dios no tienta, Dios no esta interesado en hacernos caer en pecado, él no soporta el pecado, asi que quiere mas bien advertirnos constantemente.Santiago no solo te dice “resiste”; primero te enseña a pensar con claridad: Dios no tienta. Dios no te seduce al mal. Dios no juega con tu debilidad. Él es Padre, no manipulador, él da todo lo bueno, piensa en el cielo, ahí no hay cosas feas y menos malas, dice su palara que todo lo bueno y don perfecto desciende de lo alto.


Presta atención:

La tentación normalmente se presenta como “solución rápida”:

  • “Hazlo y nadie se da cuenta.”

  • “Solo hoy.”

  • “Te lo mereces.”

  • “Si no lo haces, te pierdes algo.”


Pero Santiago lo explica: primero el deseo atrae, luego concibe, luego da a luz pecado, y el pecado, si crece, produce muerte.


La tentación siempre cobra. Tal vez no al inicio… pero cobra.

Entonces, Santiago 1:17 es como un filtro espiritual: todo lo bueno viene de Dios. Si algo te empuja hacia la oscuridad, hacia la doble vida, hacia la mentira, hacia la culpa, hacia la pérdida de paz, no viene del Padre de las luces. Y si algo te llama hacia la pureza, hacia la verdad, hacia la reconciliación, hacia la humildad, hacia la obediencia, aunque te cueste… esa luz sí viene de lo alto.

Aquí está lo profundo: muchas veces no es que “amas el pecado”; es que estás cansada, herida, ansiosa, o con hambre emocional… y un deseo legítimo se desordena. Deseas descanso → y terminas escapando. Deseas ser amada → y terminas aceptando migajas. Deseas seguridad → y terminas controlándolo todo. Deseas sentirte bien → y terminas negociando con el pecado.


Pero Dios no te deja a solas con el diagnóstico, también te ofrece dones perfectos:

  • Sabiduría de lo alto (pura, pacífica, amable) para decidir (Stg 3:17).

  • Vida en lugar de muerte espiritual (Jn 10:10).

  • Paz que guarda el corazón (cuando todo te quiere arrastrar).

  • Identidad: no eres esclava del impulso; eres hija guiada por luz.


En resumen: cuando estés en medio de una tentación, no solo preguntes “¿qué hago? ”Primero pregunta: “¿De dónde viene esto?” Porque el discernimiento te salva antes de la caída. La luz te protege.


Acción práctica para la vida diaria: Usa este filtro en el momento real (no después):

  1. Esto que estoy por hacer/pensar… me acerca a la luz o me esconde?

  2. Esto me deja en paz o me deja en deuda interna (culpa/ansiedad)?

  3. Esto construye vida o siembra muerte?


Luego haz un movimiento práctico: aléjate, apaga, bloquea, llama a alguien, cambia de ambiente, ora en voz alta.


Oración :

Señor, líbrame de confundir la fuente. En el nombre de Jesús renuncio a toda mentira que me quiera hacer creer que Tú eres el origen de la tentación o del mal. Tu Palabra dice que Tú no puedes ser tentado por el mal, ni tentas a nadie, y hoy me afirmo en esa verdad. Abre mis ojos para reconocer de dónde viene la tentación, y muéstrame con claridad cuando mis propios deseos se desordenan y me quieren arrastrar. No permitas que yo justifique lo que me daña ni que le ponga excusas a lo que me aparta de Ti. Dame un corazón sensible y humilde para obedecerte a tiempo. Te agradezco el discernimiento que me das; agudiza mis sentidos espirituales para estar en completa atención, para detectar lo que parece inofensivo pero me debilita, y para apartarme antes de caer. Cuando mi mente se confunda, recuérdame que Tú eres el Padre de las luces y que en Ti no hay cambio ni sombra de variación. Sostenme, guíame y guarda mi corazón. Elijo hoy caminar en tu luz. Oro en el nombre de Jesús, amén.

 

Pregunta para reflexionar:

  • ¿Qué deseo legítimo se te está desordenando últimamente… y qué don perfecto te está ofreciendo Dios para ordenarlo?

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