Romper el becerro y volver al primer mandamiento
- Lidia Montero
- 14 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Lectura bíblica sugerida: Éxodo 32:19–20; Proverbios 28:13; Mateo 22:36–38
Versículo clave:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.» (Mateo 22:37)
Reflexión:
La historia del becerro no termina solo en denuncia. Termina en juicio, en confrontación… y también en una invitación al arrepentimiento. Dios no se queda indiferente ante los ídolos de su pueblo, porque sabe que cada uno de ellos nos roba la vida, nos desvía y nos endurece.
Proverbios dice: «El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.» (Pr 28:13)
Encubrir puede verse muy espiritual: “Así soy”, “Dios sabe”, “no es tan grave”, “hay peores que yo”. Pero la misericordia se encuentra cuando hacemos lo contrario: confesar y apartarse. No basta con llorar frente al becerro; hay que derribarlo.
La raíz más profunda de todo esto es lo que Jesús resumió como el mandamiento más grande: amar a Dios con todo el corazón, toda el alma, toda la mente. El pueblo de Éxodo 32 no amaba realmente a Dios; se había acostumbrado a sus milagros, pero no había rendido el corazón. Por eso cambiaron tan rápido la gloria del Dios verdadero por una imagen hecha a su gusto.
En Cristo, tenemos una oportunidad gloriosa: podemos venir, reconocer nuestros becerros, nombrarlos, pedir perdón y creer que su sangre limpia y restaura. No se trata solo de sentir culpa, sino de dejar que el Espíritu Santo nos muestre dónde hemos estado depositando adoración y confianza que solo le pertenecen a Él.
Reflexión para hoy:
Hoy puede ser un día de limpieza interna: no de culpar a otros, no de señalar religiones ajenas, sino de preguntarle al Señor: “¿Qué becerro quieres que rompa en mi corazón, en mi casa, en mis prioridades?”.
Preguntas para profundizar:
Si el Espíritu Santo te señalara hoy un “becerro” que debes derribar (un hábito, una relación, un objeto, una idea), ¿cuál crees que sería?
¿Qué pasos concretos podrías dar esta semana para dejar de encubrir ese pecado y empezar a confesarlo y apartarte, confiando en la gracia de Cristo?
Oración: practica hoy el ejercicio de una oración ferviente pidiendo perdón y rompiendo todo becerro que alberga tu corazón.


