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Gozo que se elige

  • Foto del escritor: Lidia Montero
    Lidia Montero
  • 19 ene
  • 2 Min. de lectura

Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:16–18


Versículo clave:

“Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.”


Reflexión

Las circunstancias difíciles no son nuevas en la vida, y probablemente tampoco serán las últimas. Pero este pasaje recuerda algo firme: el gozo tiene un lugar seguro: el Señor. Dios no llama a negar lo que duele; llama a volver a Él una y otra vez: gozo, oración y gratitud, incluso cuando el corazón está cansado.

Cuando la tristeza paraliza o las emociones pesan demasiado, hacen falta ayudas concretas para regresar a Dios. Estas prácticas no borran el problema de inmediato, pero sí reubican el corazón: sacan del encierro interior y vuelven a poner la mirada en la verdad de quién es Dios.


Anclas prácticas para volver al gozo

  • Ve a los Salmos: cuando falten fuerzas o palabras, los Salmos guían a pasar del peso del alma a la presencia de Dios (Sal. 73:17).

  • Ora con honestidad: derramar el corazón delante de Dios trae alivio; puedes echar tus ansiedades sobre Él (1 Pe. 5:7).

  • Da gracias: no necesariamente por lo difícil, sino porque Dios camina contigo y te está formando (Ef. 5:20).

  • Canta: adorar centra el corazón en quién es Dios y levanta la esperanza. Haz algo por otra persona: servir ayuda a salir del torbellino interno y amar en medio del proceso.

  • Ejercítate / camina: mover el cuerpo no cambia la situación, pero puede traer disposición y ligereza para enfrentarla.

  • Ríe: una buena dosis de risa también es medicina y respiro (Prov. 17:22). Piensa en tu hogar: aquí habrá sufrimiento, pero no es para siempre; la esperanza final está en el hogar eterno con Jesús (Heb. 13:14).


Acción práctica

Hoy elige solo una de estas anclas y hazla con intención. (No para “sentirte perfecto”, sino para volver a mirar al Señor.)


Reflexiona

  • ¿Cuándo se hace más difícil escoger gozo? Pídele a Dios que te encuentre justo ahí.

  • ¿Cuál práctica vas a implementar esta semana?


Oración

Señor, hoy vuelvo a Ti con lo que soy y con lo que estoy viviendo. A veces me enfoco tanto en el peso del día que se me escapan las señales de tu bondad. Abre mis ojos para ver tus regalos cotidianos: el aire que respiro, el alimento, el descanso, una conversación oportuna, una risa que aligera, la fuerza para dar un paso más, la belleza de lo simple y tu Palabra que sostiene. Enséñame a orar sin cesar y a darte gracias en todo, no porque todo sea fácil, sino porque Tú estás presente y no me sueltas. Guía mi corazón de vuelta al gozo que está en Ti. En el nombre de Jesús. Amén.


Nota: si estás lidiando con tristeza profunda por un tiempo prolongado, buscar apoyo de un consejero cristiano o un profesional de salud también puede ser parte del cuidado de Dios para ti.

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