Radiografía de un arrepentimiento genuino: cuatro condiciones de Jesús
Pasaje base
Evangelio de Lucas 9:23–27
Lectura bíblica
Lectura sugerida: Lucas 9:23–27
Versículo clave:
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” - Lucas 9:23
Lecturas de apoyo:
Salmo 51
Proverbios 28:13
Verdad central
El arrepentimiento genuino no debe ser confundido con remordimiento; es una respuesta sincera al llamado radical de Jesús a negarnos a nosotros mismos, tomar la cruz cada día y seguirle.
Reflexión
Cuando Jesús caminaba entre nosotros nos lanza un gran reto y desafío que quedó planteado en la Palabra cuando nos decía a todos:
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.”
Aquí hay cuatro condiciones muy importantes.
Hemos visto en los dos devocionales anteriores que el ego, con sus decisiones egoístas, quiere estar al frente de las decisiones y pensamientos, pero se resiste a morir.
Y es peligroso porque, además del yo, el corazón es engañoso, y Jesús nos lanza este desafío.
Él desea salvarnos de nuestros pecados y nos invita a venir voluntariamente a seguir sus pisadas y no a hacer lo que queremos, pues lo que queremos muchas veces es rebelarnos a las demandas de Jesús, seguir nuestros instintos y dar rienda suelta a los deseos de la naturaleza humana.
Nuestro mayor obstáculo para seguir a Jesús es nuestro propio egoísmo, pues nos estorba y nos engaña, y elaboramos justificaciones para adornar y maquillar nuestros desaciertos y pecados.
Jesús nos desafía a olvidarnos de nuestros propios argumentos y morir a nuestros deseos egoístas que nos alejan de Dios.
También nos invita a tomar la cruz. La invitación es diaria, y en ese “cada día” fortalecer nuestra dependencia y sumisión a Su voluntad perfecta.
Con esto da a entender que no debemos olvidar intencionalmente buscar agradar a Dios, tomando esa cruz que nos identifica con Jesús en su muerte y nos recuerda que todo aquello que nos aparte de Sus caminos debe ser descartado.
Debemos morir a esos deseos que batallan en nuestra mente y nos quieren alejar de Dios.
El discipulado está conectado con ese llamado a seguirlo, es decir, imitarlo y ser congruente con lo que nuestra boca profesa.
Ahí está el gran desafío para generar un cambio y conducirnos a ese arrepentimiento genuino que deseamos con la ayuda de Dios.
Acción práctica
5–7 minutos
Haz una autoevaluación consciente y honesta delante de Dios, buscando responder estos tres desafíos:
Identifica: revisa tu vida delante de Dios y trata, de manera honesta, de señalar al menos tres áreas de tu vida que más problemas te dan en tu caminar con Dios. Revisa qué tan recurrentes son esas áreas y responde por qué crees que te es difícil sobrellevarlas. Observa en qué vivencias te sientes seducido o fácilmente vulnerable.
Confiesa: imagina que tú y Dios han convenido un lugar y una hora para estar a cuentas. Utiliza el Salmo 51, personalizándolo con esas áreas y situaciones que te cuestan en tu caminar diario con Dios.
Da un paso concreto: podrías proponerte cortar de raíz con situaciones, lugares, conversaciones, música, personas o medios que te hacen fracasar en lo que te propones para sostener una fructífera y sana relación con Dios, o aun en aquello que prometiste a Dios que no volverías a cometer.
Preguntas para reflexionar
¿Por qué consideras que el ser humano siempre desea llevar el control de su vida?
¿Por qué nos cuesta tanto ceder el control de nuestras decisiones a Dios?
¿Cuáles son las excusas que utilizas para justificar tu pecado? Debes ser muy honesto para reconocerlas y confesarlas a Dios.
¿Por qué crees que la Biblia, a través del profeta Jeremías, señala que el corazón del ser humano es engañoso y perverso?
¿Puedes identificar la diferencia entre el remordimiento, sentirse mal cuando le fallamos a Dios, y el verdadero arrepentimiento?
Oración
Señor Jesús, hoy escucho tu llamado a seguirte de verdad. Reconozco que muchas veces he confundido sentirme mal con arrepentirme genuinamente. Perdóname por justificar mis desaciertos, adornar mi pecado o resistirme a morir a mis propios deseos. Ayúdame a negarme a mí mismo, a tomar mi cruz cada día y a seguirte con sinceridad. Muéstrame las áreas donde mi ego todavía se resiste a rendirse. Dame valentía para cortar de raíz aquello que me aleja de Ti. Forma en mí un arrepentimiento genuino, profundo y obediente. En el nombre de Jesús. Amén.
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